El cuadro en la pared tenía 170 cm de ancho y los visitantes de la exposición lo contemplaban a un escaso metro y medio, quizás dos de distancia. Eran dos amigos, aficionados a debatir y analizar aquello que miraban con cierta actitud crítica. Como ordenaba la galería, las copias fotográficas no debían llevar marca de agua, ni firma, ni nada parecido. A la derecha del cuadro que solo tenía un marco de aluminio de 7 mm. de grosor, se podía ver una tarjeta que rezaba: Lluna fugissera - 1997

¿Tú entiendes el título de la foto?
—Está en catalán— respondió el todólogo número dos.
No joder, que si entiendes la razón de ese título...
—Aho, vale. Será por ese círculo con tacas que hay a la derecha. Parece que se quiere escapar del cuadro.
El todólogo número dos mira a su amigo número uno con una cierta cara de asombro. Piensa para sus adentros que tiene respuesta para todo y ya con ciertas ganas de brega, le sigue interrogando.

Pero vamos a ver, hombre, ¿de qué va a huir la Luna? Es una tontería.
—Pues yo lo veo muy claro. Esa Luna, que no es la nuestra, huye de ese gusano de Dune que se ve a la izquierda. Afortunadamente, hay esa puerta manchada de sangre, porque los gusanos no pueden atravesarla sin dañarse.

En ese momento uno se da por vencido y dos mirándolo fijamente, le dice:
—Oye, tú que estás al corriente de todo, ¿sabes dónde está el bar? Necesito un coñac con urgencia.

Detrás de ellos, en un banco muy minimalista, hay un tipo (al que conozco muy bien) con una pequeña cámara discretamente sujeta, que trabajo tiene para contener las risas. Ya ha disparado seis veces.